Conducta Kaizen

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Kaizen es una palabra japonesa fruto de la unión de kai y zen. Se traduce al español como mejora continua. Cómo se puede observar el término se aplica a cualquier ámbito: management, deportes, desarrollo personal, ONG´S… Sin mejora continua NO hay éxito. A continuación se muestra como desarrollar este hábito.

1.         Marcarse OBJETIVOS, tener DESAFÍOS constantes y a cualquier edad. Tener metas es la puerta de las emociones, de la creatividad.

A nivel empresarial, para conseguir una "learning organization", la empresa debe alinear los objetivos de todos sus empleados hacia metas comunes. Y hay que recordar que has de definir metas en tus empleados si no se relajarán y no es conveniente ni para la corporación ni para ellos. Necesitas crear hitos o herramientas para comprobar si tú o tu equipo está en el camino correcto.

Según Mike Rother, la diferencia entre Toyota y el resto de empresas mundiales es el comportamiento, las conductas de sus empleados. En su último libro, Toyota Kata, expone sus razones. Se titularía en español: “Las rutinas de Toyota”. En artículos pueden consultar un pequeño escrito al respecto elaborado por Mike Rother y Jeffrey Liker titulado "Why lean programs fail".

Los desafíos requieren motivación, fuerza de voluntad y disciplina. Sin ellos no se conseguirán. Cada uno ha de preguntarse si los objetivos o desafíos impuestos por tus superiores u otros agentes externos van acordes a tu personalidad. Si no es así la fuerza de voluntad se convertirá en sacrificio. Hay un interesante artículo del gurú de liderazgo Jim Collins al respecto.

El siguiente aforismo nos recuerda que hay que equivocarse para aprender: “Solamente de la experiencia en desafiarnos es cuando nosotros aprendemos y crecemos y a menudo maduramos mucho más de nuestros fracasos que de nuestros éxitos. Además, cuando nos ponemos en el borde y nos caemos y nos volvemos a levantar, nos convertimos en más fuertes y con más confianza” Tal Ben-Shahar, profesor de Harvard de Psicología Positiva, una de las clases más populares en la historia de la universidad. En consecuencia, lo realmente importante es la actitud adoptada después del fracaso.

2.   Aplicar PDCA (El Método Científico de Francis Bacon)

Deming desarrolló el concepto PDCA (Plan, Do, Check and Act ; es decir, planifica, desarrolla, comprueba y ejecuta). Algunas veces tu conoces los objetivos, pero no sabes cómo conseguirlos. Te puede ayudar pensar en cómo harás el checking. Entonces el proceso inicial será PCDA para continuar con PDCA. Es útil por ejemplo para escribir un ensayo sobre un tema concreto.

Hay un aforismo de Covey acorde con el PDCA y muy lean : “Learning by doing“ (Aprende haciendo).

3.  Ser  OPTIMISTA

 Los errores son para aprender y buscar soluciones; para mejorar, no para culparte o juzgar a otros. Ver el vaso medio lleno te ayudará a buscar la razón de tus errores. También se necesita humildad para reconocer nuestras faltas y ser consciente que nuestras acciones crean problemas. Esta actitud en japonés se denomina hansei.

Si uno se considera un pesimista no es el problema. Con habilidades cognitivas que puedes desarrollar aprenderás a ser optimista y el cambio será permanente. Se trataría de cuestionar tus respuestas automáticas ante los sucesos y crear nuevas interpretaciones. Cambia tus pensamientos y cambiarás tus emociones.

Concluyendo, una vez los problemas aparecen se necesita optimismo para encontrar la solución, habilidad para hallarla y voluntad para desarrollarla.

4.   ANOTAR lo que vas descubriendo en la vida diaria.

Escribir preguntas induce al inconsciente a buscar respuestas. Las PDA y actuales smartphones son la herramienta adecuada.

Una importante consecuencia del Kaizen, debido a que cometemos errores y tenemos que aprender de ellos es que necesitamos flexibilidad. Hemos de adaptarnos rápidamente a las nuevas situaciones, contratiempos y aprendizajes. Evidentemente esto también vale aplicarlo a las empresas; puesto que el ser humano es un sistema y una empresa es un sistema formado por subsistemas (personas). Se podría decir que la flexibilidad es condición necesaria para ir más rápido. En la industria se han desarrollado los Grupos Autónomos de Trabajo (GAT´S); gente formada y responsable con conocimientos en cualquier actividad. En las obras tampoco no es nada nuevo, un buen encargado se rodeará de un pequeño grupo de trabajadores polivalentes que sepan encofrar, ferrallar y abrir zanjas, para los contratiempos futuros.

En una gran empresa para empezar a aplicar PDCA y convertirte en una empresa de mejora continua, se inicia en un grupo, a continuación con todos los integrantes de la corporación y finalizar con los proveedores. En una obra el grupo sería el formado por el jefe de obra, jefes de producción y encargados; la segunda fase de implantación del PDCA serían los capataces y trabajadores y la tercera fase, solapándose con la segunda, los subcontratistas.

Querría comentar el modelo del aprendizaje basado en los estudios neurológicos de Bartzokis. La mielina actúa como aislante electroquímico y es producida por las células de Schwann y es la responsable de la trasmisión de los impulsos nerviosos. Los nodos de Ranvier son zonas no mielinizadas y permiten los saltos del “impulso nervioso”.

 

La necesidad produce la inflamación del terminal del axón, las células de Schwann generan mielina y se van inflamando hasta topar con el nodo de Ranvier. Se realiza un impulso nervioso y va saltando hasta llegar al núcleo. Esto se conoce como “mielinización”.

Haciendo un símil con la trasmisión de datos según banda ancha y banda estrecha, la información se transmite más rápido en banda ancha. Nos podríamos preguntar: ¿Cuáles son los  factores que influyen en la transmisión de la información; es decir, en la rapidez de la mielinización?

Son dos o tres según se mire: la necesidad y la frecuencia. Nuestras conductas están condicionadas por dos necesidades básicas: supervivencia y placer. Según la “Teoría del compromiso y de los pequeños síes” de Palo Alto el placer se satisface con la frecuencia feliz. Resumiendo si queremos ser “hábiles” en algo necesitamos: frecuencia, emoción y necesidad. (Para más detalles se puede consultar el libro de Dan Coyle (2009): “Las claves del talento”.)

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